Introducción al cáncer de mama

Una guía para el cáncer de mama por Susan G. Komen

El control del dolor

Transcripción

El plan de control de dolor es una parte importante de los cuidados paliativos y debe ser el estándar de atención médica para quienes tienen cáncer de mama metastásico. La meta es brindar el mayor control del dolor posible con el mínimo de medicamentos para limitar los efectos secundarios. Informe a sus proveedores de atención médica acerca de cualquier dolor o incomodidad que sienta.

En el caso del cáncer de mama metastásico, el dolor puede relacionarse con el cáncer mismo o con el tratamiento. Generalmente es más fácil tratar el dolor en cuanto se presenta. Por ello, avise a su proveedor de atención médica de inmediato a fin de que él o ella puedan proporcionarle el tipo y la dosis de medicamento contra el dolor que usted necesita. Es posible que los medicamentos contra el dolor que se utilicen durante su tratamiento cambien de acuerdo a sus necesidades, y los planes de tratamiento pueden cambiarse a fin de reducir los efectos secundarios dolorosos.

Se utilizan diversos términos para describir los distintos tipos de dolor.

El dolor neuropático es una sensación aguda y hormigueante de ardor o de punzadas causada por la presión en los nervios o la espina dorsal. También puede ser causado por la quimioterapia.

El dolor visceral es una sensación de dolor agudo, espasmódico o penetrante ocasionado cuando los tumores se extienden a otros órganos.

El dolor somático es una sensación de punzadas, presión o latido agudo que con frecuencia afecta la piel, los músculos o los huesos. En el cáncer de mama metastásico, los tumores pueden presionar los nervios o la espina dorsal, causando el dolor neuropático. Los tumores también pueden causar dolor cuando se extienden a otros órganos, tales como el hígado u otros tejidos. Si un tumor está causando dolor, con frecuencia se controla con radioterapia o terapias de medicamentos que encogen el tumor y reducen la presión.

Cuando el cáncer de mama se extiende a los huesos puede causar un dolor somático que afecta considerablemente la calidad de la vida. Puede ser tratado con calor, analgésicos de receta médica y de venta libre, terapia de medicamentos para fortalecer los huesos o radioterapia y cirugía, dependiendo de las circunstancias de la persona. Se puede hacer cirugía para prevenir las fracturas de huesos debidas a las metástasis en los huesos.

La radioterapia puede aliviar el dolor y, a menudo, se usa para el cáncer de mama que se ha propagado al hueso.

Es posible aliviar diferentes tipos de dolor con analgésicos opioides y no opioides. A fin de tratar el dolor leve a moderado, por lo general la primera opción es un medicamento no opioide como ibuprofeno o acetaminofeno. Si el dolor aumenta o se vuelve más intenso, se pueden administrar medicamentos opioides como morfina u oxicodona, ya sea en combinación con medicamentos no opioides, o en lugar de dichos medicamentos.

Si bien los medicamentos no opioides pueden comprarse sin receta, consulte a su proveedor de atención médica antes de tomarlos para evitar problemas. Los opioides solo pueden comprarse con la receta de un médico y tienden a tener más efectos secundarios. Cuando usted tome medicamentos opioides debe evitar consumir alcohol, pastillas para dormir y otros medicamentos que causan somnolencia, ya que pueden causar interacciones dañinas.

Los opioides pueden causar estreñimiento, náuseas y vómitos. El estreñimiento puede controlarse, y las náuseas y los vómitos generalmente desaparecen luego de tomar opioides durante varios días.

Si el dolor aumenta, es posible que sea necesario aumentar la dosis de opioides. La mayoría de las personas desarrollan una tolerancia a los efectos secundarios, y pueden recibir dosis más elevadas con mayor facilidad. Si se utilizan de acuerdo a lo indicado, los opioides ofrecen un gran alivio al dolor. Si usted desea dejar de tomar opioides, su proveedor de atención médica supervisará su consumo de opioides y reducirá la dosis en forma gradual a fin de evitar los síntomas físicos de abstinencia. Los síntomas de abstinencia son signos de dependencia física, no de adicción.

Otros medicamentos se administran junto con los analgésicos a fin de reducir el dolor. Estos incluyen los antidepresivos, anticonvulsivantes, esteroides y anestésicos locales.

Dichos medicamentos solo se venden con la receta de un médico. También existen terapias complementarias e integrativas que pueden utilizarse junto con los analgésicos. Asimismo, algunas personas consideran que el apoyo social que reciben ayuda a aliviarles el dolor.